NARUTO{♥}COUPLES

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Mensaje por Reika_chan el Jue Nov 03, 2016 8:57 am

Mucho gusto, despues de tanto tiempo, vuelvo para dejar este pequeño fragmento de historia, basada ya en el matrimonio de Sasuke y Sakura, con Sarada de por medio. Espero disfruten y me hagan llegar sus oponiones y sugerencia Razz .Mil Besos
Capítulo 1 (?)
Eran cerca de las cinco de la tarde cuando finalmente Sasuke se despertó del todo. Se sentía bien estar en su propia cama. Girando sobre sí mismo, abrió los ojos y miró a Sakura. Estaba despierta y mirándolo fijamente.
-¿Estas bien descansado? –pregunto.
---Sí, bien- Respondió sobrio, solo con ese tono que solo el sabia emplear
— ¿Te gustaría comer algo?
—Sí. Un poco —Lo que realmente deseaba era permanecer acostado y poder perderse en la mirada de su esposa  durante un rato, pero era una declaración que difícilmente saldría de sus labios.
Sakura se tendió de espaldas y se puso a mirar el techo.
Frunció el ceño, sintiéndola distante.
—¿En qué piensas?
Después de un momento dijo suavemente:
—¿Aún me deseas?
Literalmente hablando, tuvo que dar una sacudida. Era imposible que estuviera preguntándole…
—Buen Cristo, por supuesto que te quiero como esposa, no me había casado si no fuera así. La idea de que me dejes es sencillamente…
—Me refería a sexualmente.
Parpadeó, pensando en la tremenda erección que había tenido la noche anterior…solo por observarla secarse.
—¿Cómo podría no hacerlo?
Volvió la cabeza hacia él.
—No has tratado de acercarte a mi… bueno, yo tampoco lo he hecho pero quiero decir…
—En este momento Sarada te necesita más.
—Pero tú también…. —Hizo un gesto con la cabeza como queriendo continuar.
Se produjo un largo silencio, y él se preguntó que quería ella que hiciera. ¿Estaría abriendo la puerta para…?
Sólo ante la perspectiva de tener sexo, su cuerpo despertó igual de rápido que si ella hubiera hecho sonar un gong con un tremendo golpe, de esos para los que tomas impulso llevando los brazos hacia atrás de tu hombro para descargarlo con fuerza.
Salvo que Sakura permaneció en su lugar. Y él permaneció en el suyo.
Cuando el silencio se extendió, se puso a pensar cuán cerca de un abismo sin retorno estaban. Si no tomaban medidas para volver a sintonizar…
Se estiró a través de las sábanas, tomó su mano, y la guio hacia su cuerpo.
—Te deseo —dijo mientras la ponía sobre su erección. Ante el contacto, dejó escapar un gemido e hizo ondular las caderas, presionándose contra la palma de su mano
El hecho de que Sakura pareciera sorprendida le hizo sentirse avergonzado y pensó en cuando la había visto en el cuarto de baño secándose con la toalla. Ahora se daba cuenta de que cuando se había detenido para observarse en el espejo, había estado inspeccionando su cuerpo… buscando defectos que antes no hubieran estado allí. Y el motivo de que se cubriera a sí misma cuando le vio, no fue porque no quisiera llamar su atención, sino porque estaba segura de que él ya no se sentía atraído hacia ella.
Le movió la mano hacia arriba y hacia abajo sobre su miembro.
—Ansío tocarte otra vez. Por todos lados.
Ella se le acercó, desplazándose entre las sábanas.
—¿En serio?
—¿Cómo podría no hacerlo?
—Aún incluso después de…
Se lanzó rápidamente hacia delante y presionó sus labios contra los de ella.
—Especialmente después. —Se retiró para poder ver sus ojos y leer en ellos
—Desde que nació Sarada, todo ha sido diferente. El ritmo de mis noches y mis días. Mi cuerpo. Nuestra relación. Así que simplemente asumí…
—Tócame —gimió, arqueándose hacia ella—. Tócame y date cuenta… Oh, Dios.
Lo tocó, sí que lo tocó. Le envolvió con ambas manos y acarició de arriba, abajo recorriendo su dura longitud.
—¿Te gusta esto? —susurró.
Todo lo que él pudo hacer fue asentir y gemir. Con ella agarrándole de esa forma, rodeándole con las palmas, acariciándole, el gran Sasuke Uchiha, una eminencia en batalla e inteligencia tenía ya el  cerebro  fundido.
—Sakura… —extendió las manos vendadas, luego se detuvo—. Malditas vendas…
—Yo te las quitaré. —Presionó los labios contra los de él—. Y entonces podrás poner las manos donde quieras…
—Mierda.
Se corrió. Justo allí y en aquel momento. Pero en vez de sentirse decepcionada, Sakura simplemente rió de esa forma profunda y gutural de una mujer que sabe que está a punto de tener sexo con su hombre.
Reconoció el sonido. Lo amaba. Lo extrañaba. Necesitaba sentirlo…
Desde el otro lado de la habitación Sarada soltó un llantito de precalentamiento que rápidamente cobró fuerza hasta convertirse en un aullido a todo pulmón de necesito-a-mi-mama-AHORA.
Sakura sintió como la erección de Sasuke se desinflaba y fue bien consciente de que la causa no era que acabara de liberarse. Era capaz de continuar sin parar durante cuatro o cinco orgasmos... y eso en una noche normal, no después de un período de sequía de meses y meses de duración.
—Lo siento tanto —dijo, mirando hacia la cuna por encima de su hombro, sintiéndose desgarrada sin saber a quién atender.
Sasuke tomó su rostro entre las manos vendadas y la giró hacia él.
—Ve a ocuparte de la niña. Yo estaré bien.
No había ningún tipo de censura en su expresión ni en su tono de voz. Pero en definitiva nunca lo había habido. Nunca había estado resentido con Sarada; en todo caso se había sacrificado demasiado.
—Yo solo…
—Tómate tu tiempo.
Se bajó de la cama y fue hacia la cuna. Sarada extendió las manitos y se calmó un poco… sobre todo cuando la levantó.
Bien. Tenía el pañal mojado y estaba hambrienta.
—No tardaré mucho.
—No te preocupes. —Sasuke se recostó contra las sábanas de satén negro, su rostro ya no tenía una expresión hambrienta, su cuerpo estaba relajado y no sobreexcitado.
Esperaba que fuera debido a que el orgasmo lo había relajado. Temía que fuera debido a que no pensaba que ella fuera a regresar pronto.
Sakura salió disparada hacia la habitación, hizo un rápido cambio de pañales, luego fue hacia la mecedora y le dio a Sarada lo que necesitaba. Mientras sostenía a su bebé y se mecía, se dio cuenta de cuan cierto era que tener un bebé lo cambiaba todo.
Incluido el concepto del tiempo.
Lo que había tenido intenciones que fuera una rápida alimentación de quince minutos se convirtió en un ajetreo de dos horas, regurgitación, alboroto, alimentación, regurgitación, eructo, llanto, cambio de pañales, alboroto, maratón de alimentación.
Cuando finalmente Sarada se calmó, Sakura dejó caer la cabeza hacia atrás contra la mecedora en un conocido estado de agotamiento y satisfacción.
El trabajo de madre era asombroso, transformador, y un poquito adictivo… y ahora podía entender por qué las madres se centraban demasiado en sus retoños. Te sentías completa cuidándolos y haciendo lo que era adecuado para ellos. También como madre eras todopoderosa. Cuando se trataba de Sarada todo lo que ella decía se hacía.
Sin embargo el asunto era, que extrañaba ser la esposa de Sasuke. Extrañaba despertarse con él moviéndose encima de ella, caliente y hambriento. Extrañaba la forma en que ese rostro adornado con esos dos pozos oscuros se veía después de que habían hecho el amor, todo sonrojado y tierno, lleno de reverencia y amor.
El hecho de que fuera tan duro con el resto del mundo, incluido Naruto y Kakashi, hacía que su dulzura para con ella fuera aún más especial. Siempre había sido así.
Dios, ese sueño que tenía. No estaba dispuesta a admitir que lo había cambiado todo entre ellos, pero había cambiado lo suficiente para que ahora no estuviera dispuesta a dejarlo.
Sakura se levantó y puso a Sarada en la cuna más pequeña que había en la habitación de los niños… por si existía una remota posibilidad de que Sasuke siguiera en la cama, desnudo y de humor.
No estaba. Estaba en el cuarto de baño, y a juzgar por el zumbido y el ruido de la ducha, se estaba cortando el cabello en la ducha. En la mesilla de noche había un par de tijeras y las vendas que había tenido en las manos, y todo lo que se le ocurrió fue que le hubiera gustado hacer eso por él. Sin duda la había esperado y esperado y esperado, y luego se había dado por vencido, no sólo acerca del sexo sino que también acerca de la ayuda. Debía haber luchado para hacer funcionar las tijeras con solo las puntas de sus dedos libres… pero dada la hora que era, o se sacaba la venda él mismo o se quedaba sin ducha antes de salir a luchar.
Sakura se sentó en la cama y se encontró a si misma arreglando la abertura de su bata para que cuando cruzara las piernas permanecieran cubiertas. Se dio cuenta que ese era un ritual familiar, el esperarlo a que saliera del baño. Cuando Sasuke terminara de ducharse y saliera con una toalla envuelta, hablarían de naderías mientras se vestía dentro de su armario. Luego después de que él bajara para la cenar ella tomaría un baño y se vestiría en igual intimidad.
Dios, se sentía pequeña. Pequeña comparada con los problemas que tenían y las demandas de su hija y el hecho de que deseaba un amante como esposo, no un educado compañero de habitación.
Hubo un largo momento en el que solo se oyó el zumbido de la máquina de afeitar y la ducha corriendo como telón de fondo.
Sakura frunció el ceño. Demonios ella es una de las mejores Doctoras que podría existir en la villa, claro que podría con esto o dejaba de llamarse Sakura Uchiha, tenía que arreglar esto, no en vano lucho y espero tanto por ese hombre que se encontraba dándose una ducha.
Entonces lo medito mejor, Sakura sonrió, luego miró la puerta del cuarto de baño.
Mantener  la cuna de Sarada en la habitación infantil. Se compraría  un monitor para bebés para que pueda escucharla. — Paseó la vista por la habitación reflexionando —. Este es el dormitorio que comparto  con Sasuke… y ella necesitaba ser   algo más que una mamá, y él necesitaba  tener para él solo un ratito todos los días. Sabía que Sarada estará bien y como medica sabía que era importante que Sarada se acostumbrase a dormir sola.
—Esa podría ser una buena idea.-Se dijo  a si misma-- He trabajado con mucha gente que ha tenido hijos. A los médicos les gusta procrear. Que puedo decir. Después que nace el primero, siempre hay un período de adaptación. No significa que haya nada malo con el matrimonio, solo quiere decir que deben forjarse nuevos lazos.
Sakura fue hacia la cuna y acarició las cintas de satén multicolor que colgaban de sus barrotes. Mientras los frescos trozos se deslizaban entre sus dedos, pensó en la ceremonia de compromiso y en todo el amor que le habían transmitido. Sarada siempre sería adorada en esa casa, cuidada, protegida.
Tuvo un momento de pánico cuando soltó los frenos y comenzó a hacer rodar la cunita hacia la habitación de los niños… pero iba a superarlo, como madre primeriza le era un tanto difícil hacerlo pero lo aria.
Puso la cuna cerca de la que había allí, en la que Sakura  nunca dormía tan bien. Incluso en ese momento la pequeña tenía la frente arrugada, y estaba haciendo girar los brazos y las piernas, señal segura de que pronto se iba a despertar.
—Shhh, mama  ya te tiene. —Sakura levantó a la niña y la puso en su sitio preferido. El bebé resopló y definitivamente gorjeó mientras se acomodaba y sacaba la manito a través de los barrotes, y agarraba la que tenía esta.
Esto era prometedor. Una respiración profunda y una barriga llena significaban un sueño largo y reparador.
Al menos Sarada no se sentía abandonada.
Sakura volvió a su dormitorio. El cuarto de baño estaba en silencio, y cuando asomó la cabeza por la puerta, vio el vapor dejado en el aire por la ducha y captó el aroma a champú de cedro.
Se había ido.
—¿Mudaste la cuna?
Se giró. Sasuke estaba de pie junto a las puertas dobles de su armario, con los pantalones negros puestos y la camisa negra colgando de la mano. Su pecho desnudo con algunas cicatrices que hablaban de batallas pasadas, brillaba con el resplandor de la luz que se derramaba sobre sus hombros.
Sakura  miró hacia el lugar dónde siempre había dormido Sarada.
—Bueno, este es… ya sabes, nuestro espacio. Y, ah, ella estará bien en la otra habitación.
—¿Estás segura de que te sentirás a gusto con este arreglo?
¿Si eso significaba que iba a poder estar con él como su esposa?
—Sarada estará bien. Si me necesita está en la puerta contigua a la nuestra, y durante el día ha empezado a dormir durante largos intervalos así que… sí, me siento bien acerca de ello.
—¿Estás… segura?
Sakura levantó la vista hacia él.
—Sí. Absolutamente segura…
Sasuke tiró la camisa, se desmaterializó justo hasta su lado, y la tiró en la cama, prácticamente derribándola. Se volvió loco mientras su boca se apoderaba de la de ella y su duro y pesado cuerpo la presionaba contra el colchón. Sus manos fueron rudas con el camisón, desgarrándolo y tironeando de los extremos para abrirlo. Cuando sus senos estuvieron expuestos, lanzó un profundo y bajo gruñido.
—Oh, sí… —gimió ella, igual de desesperada que él.
Metió las manos entre sus caderas unidas y se rompió una uña al desabrochar el botón y bajarle el cierre de su bragueta…
Sasuke  dejó escapar otro sonido animal cuando su erección asomó y cayó en la mano de ella. Retrocedió y casi destroza sus pantalones  al tratar de bajárselos por las piernas. Después de luchar un momento, los dejó alrededor de sus rodillas con un «a la mierda con ellos».
Volvió a saltar sobre ella, terminó de desgarrarle el camisón, y le abrió los muslos ampliamente. Pero en ese momento se detuvo, con una mirada de preocupación en el rostro que amenazaba con superar a la pasión. Abrió la boca, con la clara intención de preguntarle si a ella le parecía bien…
—Cállate y entra —ladró ella, agarrándolo por la nuca y tirando de él hacia sus caderas.
Rugió y penetró en su centro, la intrusión fue como una bomba que estalló en su cuerpo, las chispas se dispararon a través de todo su ser, prendiendo su sangre. Le apretó con fuerza el culo mientras las caderas de él la taladraban hasta que la siguió a dónde ella ya había llegado, corriéndose con fuerza en un espasmo que hizo que se le contrajera hasta el torso.
Era aún mejor de lo que lo recordaba, sus músculos y sus huesos se agitaban encima de ella, su piel era muy suave. Cuando terminó de correrse… solo Dios sabía cuántas veces… su cuerpo se quedó inmóvil. Las lentas y deliciosas caricias de su lengua hicieron que volviera a desearlo, y como si le hubiera leído el pensamiento, rodó sobre su espalda y la llevó con él, manteniéndolos unidos.
—Jódeme —demandó, con los salvajes ojos negro y gris clavados en sus pechos.
Ella se agarró sus propios pechos dónde él tenía la vista fija y se pellizcó los pezones mientras lo montaba lentamente. Sus gemidos y la forma en que le apretaba las rodillas con las manos la hacían sentir más hermosa que cualquiera palabra que hubiera podido decir.
—Dios… te extrañaba —dijo él.
—Yo también. —Dejando caer las manos sobre los hombros de él, se inclinó y balanceó las caderas con más libertad.
—Ah, mierda, Sakura…
Pero esto era algo puro, un combinado de champán de poder y sexo, no solo nutrición.
—Te amo —suspiró él
Hicieron el amor cuatro veces más.
Una vez más en la cama.
Dos veces en el suelo en medio del camino hacia el cuarto de baño.
Y otra vez más en la ducha.
Luego se envolvieron en gruesas toallas blancas y se volvieron a meter en la cama.
Sasuke la acomodó contra su costado y le besó la frente.
— ¿Quedó aclarado todo el asunto acerca de si todavía me siento atraído por ti?
Ella rio, recorriendo con la mano sus abultados pectorales para luego bajar hacia su abdomen bien demarcado. Hubiera jurado que podía sentir sus músculos vigorizándose debajo de su palma.
—¿Y bien? ¿Quedó claro? —Sasuke rodó para ponerse sobre ella, su rostro con esbozando una sonrisa de soy-el-mejor—. ¿O tengo que volver a demostrártelo?
Ella le recorrió los fuertes brazos con las manos.
—No, creo que quedó… ¡Sasuke!
—¿Qué? —Dijo arrastrando la palabra mientras se abría camino entre sus piernas otra vez—. Lo siento. No puedo evitarlo. Todavía estoy hambriento. —Le rozó la boca con la de él tan suavemente como si fuera un suspiro—. Mmm…
Sus labios bajaron hacia su cuello y acarició con la nariz, como si le estuviera dando las gracias.
—Mmm… mía —gruñó.
Siempre despacio, siempre suave… su boca siguió bajando, hacia sus pechos. Se detuvo sobre el pezón.
—¿Los tienes sensibles? —preguntó, frotando la punta con la nariz, y lamiéndola luego.
—Sí… —se estremeció cuando sopló sobre el lugar donde recién había estado su lengua.
—Lo parecen. Todos enrojecidos, inflamados y hermosos. —Tuvo muchísimo cuidado con sus pechos, acariciándolos con las manos y besándolos delicadamente.
Cuando bajó por su estómago ella comenzó a acalorarse y a ponerse inquieta otra vez, y él le sonrió.
—¿Has extrañado mis besos? ¿Los que me gusta darte entre los muslos?
—Sí —se ahogó mientras la anticipación vibraba a través de su cuerpo. A juzgar por la erótica sonrisita que tenía en el rostro y el maligno brillo que tenía en su mirada, volvía a ser una vez más un hombre con planes y una agenda muy amplia.
Se elevó sobre las rodillas.
—Abre las piernas para mí. Me gusta observarte… Oh… mierda… sí. —Se frotó la boca como si estuviera haciendo precalentamiento—. A eso mismo me refiero.
Junto los hombros con fuerza mientras descendía como un gato sobre un tazón de crema… mientras ella se comportaba, brindándose a si misma, dispuesta para él y su húmeda y ardiente boca.
—Quiero tomarme las cosas con calma —murmuró contra su centro mientras ella gemía su nombre—. No quiero acabar con mi premio demasiado rápido.
Ese no iba a ser un problema, pensó ella. Para él, ella podía ser como un pozo sin fondo…
Su lengua se deslizó dentro de ella, penetrándola ansiosamente, luego nuevamente volvió a las caricias lentas y apacibles. Mirando hacia abajo a lo largo de su cuerpo, vio que estaba observándola con los ojos color jades brillantes… y como si hubiera estado esperando que le mirara, comenzó a revolotear la lengua en la parte superior de su sexo hacia atrás y hacia delante.
Observar como la punta rosada acariciaba su piel volvió a lanzarla por encima del borde.
—Sasuke… —gimió, agarrándole la cabeza e impulsando las caderas hacia arriba.

No había nada más delicioso que estar entre las piernas de tu esposa.
No era solo el sabor; eran los sonidos y los aromas y la forma en que te miraba con la cabeza inclinada hacia un costado y los labios rosados abiertos para poder respirar, Era el suave centro de tu mujer que se empapaba contra tu boca y la confianza que te tenía para dejarte acercar tanto. Era todo lo íntimo, sensual y especial…
Y la clase de cosa que podrías hacer interminablemente.
Mientras su esposa dejaba escapar el más increíble de los gemidos y comenzaba a tener un orgasmo, Sasuke trepó por su cuerpo y entró en ella para poder sentir las contracciones sobre su polla.
Cuando se corrió dentro de ella le puso la boca cerca del oído.
—Lo eres todo para mí.
Luego mientras descansaban juntos, se quedó mirando fijamente su abdomen por encima de sus pechos y pensó en lo asombroso que era su cuerpo en comparación con el de él. Sus curvas y su fuerza femenina habían creado un nuevo ser, había provisto de un lugar protegido para que ambos se unieran químicamente y originaran una vida.
Ellos dos.
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